Sigue moviéndote para evitar caídas




Autor: Martina Palmieri - Comisaria editorial: Cristina Gallelli


¿Qué es lo que realmente nos mantiene erguidos y equilibrados?


Hay quienes hablan sobre el centro de gravedad, algunos sobre el intercambio de fuerzas y otros sobre la propiocepción, pero la verdadera respuesta a esta pregunta sigue siendo una gran madeja que desentrañar para los estudiosos del cuerpo humano.


Las personas desconocen la cantidad de esfuerzo que debe realizar el cuerpo humano para mantenerse erguido y reaccionar a los estímulos externos que pueden socavar su estabilidad.


Cuando esto no sucede, de hecho, ocurre lo que los investigadores denominan “ocurre un evento inesperado en el que el participante se encuentra […] sobre cualquier superficie de apoyo a un nivel inferior” (1): lo que más comúnmente llamamos “caída” .


Un problema cada vez más comú.

La pérdida de equilibrio puede llevar a cualquier persona a caer, pero cuando se trata de una persona mayor se convierte en un problema muy grave, tanto es así que hablamos de “riesgo de caída”.


Debido al envejecimiento, la disminución de las habilidades motoras, junto con un inevitable debilitamiento de los huesos, es más probable que las personas se caigan, con una mayor gravedad de las consecuencias a corto y largo plazo.


Además, si tenemos en cuenta los datos demográficos del envejecimiento global de la población, tenemos un escenario en el que la prevención del riesgo de caídas ya no es solo deseable, sino que se vuelve imprescindible.


Sabemos que el equilibrio es el resultado de una sinergia de varios factores, todos los cuales no pueden enumerarse con precisión en este momento. Por tanto, para poder implementar una estrategia de prevención eficaz, es necesario intervenir simultáneamente en tantos aspectos como las partes involucradas. Entre estos, en particular, destacan los recientes avances en la mejora de la estabilidad muscular: poder mantener un cierto grado de actividad motora y entrenamiento permite reducir la fatiga muscular que se ha demostrado que es uno de los factores que pueden provocar una caída. Para mencionar un ejemplo específico, Senefeld y sus colegas, en su estudio (2), demostraron un fuerte vínculo entre la pérdida del equilibrio y una mayor fatiga de los músculos extensores de la rodilla.


El entrenamiento es una excelente prevención.


Organizar sesiones de entrenamiento adecuadamente planificadas y estructuradas para asegurar un cierto tono y fuerza muscular de los miembros inferiores debe ser uno de los puntos principales de una estrategia preventiva eficaz. Un trabajo de investigación reciente (3) ha sometido a un grupo de sujetos sensibles al riesgo de caída a dieciséis semanas de entrenamiento, alternando ejercicios de resistencia con otros funcionales. Mediante el uso de electromiografía de superficie durante la duración de la investigación, fue posible monitorizar una disminución progresiva de la fatiga del recto femoral y los músculos isquiotibiales, ambos de crucial importancia para poder ponerse de pie.

El aporte que ofrece la tecnología de la electromiografía, por tanto, ha permitido demostrar el beneficio que tiene un grado de actividad muscular diaria sobre la salud de los músculos. Esto, junto con otras intervenciones preventivas específicas, puede promover una reducción del riesgo de caídas generalizado.


Referencias


[1] Lamb, Sara E. y col. Desarrollo de un conjunto de datos de resultados comunes para los ensayos de prevención de lesiones por caídas: la red de prevención de caídas consenso europeo. Sociedad Americana de Geriatría. 2005, 53.


[2] Diferencias de edad en la fatiga dinámica y la variabilidad de los músculos de los brazos y las piernas: asociaciones con la función física. Senefeld, Jonathon, Yoon, Tejin e Hunter, Sandra K.2017, Gerontología experimental, p. 74-83.


[3] Efectos del ejercicio y la proteína de suero sobre la masa muscular, la masa grasa, la fatiga muscular mioeléctrica y la calidad de vida relacionada con la salud en adultos mayores: un análisis secundario del Ensayo de envejecimiento de la sarcopenia de la Liverpool Hope University (LHU-SAT). Kirk, Ben y col. 2020, Revista Europea de Fisiología Aplicada, p. 493-503.

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